Individual
Individual con vistas a la montaña
Una cama individual, armario y ventana a la sierra. Para quien viaja solo y quiere despertarse en silencio.
Una torre del siglo XIII convertida en alojamiento. Vistas de 360° sobre el pueblo del turrón, el mar al fondo y un silencio que ahí abajo no existe.
Fabuloso · 66 opiniones de huéspedes
Personal 9,5 · Ubicación 9,3 · Relación calidad-precio 9,2
Media de 66 opiniones verificadas de huéspedes que ya han dormido aquí.
El origen de esta casa se remonta a la carta puebla de Jaume I, en 1268, cuando llegaron a Xixona los primeros colonos del norte de la antigua Corona de Aragón.
En la torre circular funcionó durante siglos un molino de harina. Dentro de sus muros apareció escondida la imagen de San Sebastián, patrón del pueblo. A un paso están la Torre Grossa y el castillo almohade que corona el cerro.
Hoy se duerme aquí: muros de piedra, techos de viga, suelos hidráulicos originales y ventanas que enmarcan Xixona entero. No se ha querido convertir en un hotel. Se ha querido dejar como estaba.
Pocas habitaciones, todas distintas, todas asomadas a la montaña o al pueblo. Se abre la ventana por la mañana y ahí está Xixona.
Individual
Una cama individual, armario y ventana a la sierra. Para quien viaja solo y quiere despertarse en silencio.
Doble
Dos camas individuales bajo techo de viga, con suelo hidráulico original y la sierra ocupando toda la ventana.
Doble · pueblo
La que se lleva las fotos: Xixona entero abajo y, los días claros, el mar al fondo desde la propia cama.
Estáis en lo alto del pueblo del turrón, con el castillo al lado y la sierra detrás. Esto es lo que hay a mano.
Obradores que llevan generaciones haciendo turrón, el museo, las calles estrechas del casco antiguo y las fiestas de Moros y Cristianos. Todo a cinco minutos cuesta abajo.
La Torre Grossa y el castillo almohade están justo al lado. Desde la puerta salen rutas por la sierra, y las Cuevas de Canelobre quedan a 14 km.
Bar Pepet a 450 m, El Quicorro a 500 m, Pub Alhucema a 550 m. Se cena bien sin coger el coche y se vuelve andando.
Alicante está a 29 km y el aeropuerto a 38. Se puede pasar el día en la playa y volver a dormir a la montaña.
Ventanas en todo el perímetro, luz cambiando durante el día y sitio para sentarse en círculo. Se puede reservar la casa entera para un retiro, un taller o una celebración de las que no caben en un restaurante.
Un sitio diferente a lo habitual. Muy bohemio.
La casa tiene una vibra mágica.
Se ve parte de Alicante y hasta el mar.
Almost like it has been frozen in time.
Puntuación media 8,8 sobre 10 en 66 opiniones verificadas. El personal, lo mejor valorado: 9,5.
Es la pregunta que más se repite y la respuesta es fácil, pero conviene saberla antes de arrancar el coche.
Sin intermediarios y sin comisiones. Decidnos fechas y os confirmamos disponibilidad, precio y todo lo que necesitáis para llegar.
Lo que no se va en comisión se queda entre vosotros y nosotros.
Jolita al otro lado, en cuatro idiomas, no un formulario automático.
Llegadas tarde, grupos, mascotas: se habla y se busca la manera.
Cada huésped recibe lo que necesita en el momento en que lo necesita, en su idioma, sin que nadie tenga que escribir el mismo mensaje cuarenta veces.
Fechas, precio y datos de la casa, al momento y en su idioma.
Ruta recomendada por detrás del pueblo, ubicación y parking.
Horario, a quién buscar y el teléfono por si algo se tuerce.
Bares, rutas, horarios del museo y lo que haya ese fin de semana.
Recordatorio de salida y, al día siguiente, petición de opinión.